Movimiento, libertad  y energía  son  una de  tantas maneras de describir el concepto de esta artista japonesa que recicla objetos de plástico principalmente y algunas  veces de  metal.  El ensamble de cucharas, tenedores, palas  y  peines representan a animales en movimiento: aves en vuelo; felinos y caballos corriendo; peces, tortugas y ballenas nadando.

 Pero no sólo es el movimiento el que emerge de estas creaciones, nos evocan  la energía, el estado de alerta, el ataque,  la  espontaneidad, la plenitud en la que un animal se  expresa en un movimiento nato. Los colores dan un toque de viveza y elegancia que parecen animales fantásticos, de otros mundos, de mundos apocalípticos y mágicos, parecen  surgidos del fuego, la tierra, el agua y el aire.

Sus creaciones están basadas en un estudio de la anatomía de los animales y de sus movimientos a partir de fotografías, por lo menos de tres en cada pose. Antes del proceso de elección recolecta varios kilos de plástico ordenado por colores, cuando tiene los suficientes elementos de un color  decide el animal que va a elaborar y pinta el alambre de acero con el que va a unir las piezas del mismo color.

Todas las piezas  están cuidadosamente ensambladas de tal manera que la armadura no esté sobrecargada y que los estructuras de apoyo  sirvan como elementos visuales, para la artista su trabajo es como un juego de rompecabezas.

La filosofía de Sayaka  en sus propias palabras es que no hay garantía del futuro para nadie pero  una manera para los artistas de reducir los residuos es mostrando lo bellos que pueden ser estos materiales y entre más se valora estos recursos menos se desperdicia.

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