Construir hoy en día no es un asunto que deba tomarse a la ligera, sobre todo por aquellos que tienen la batuta en el medio. Qué arquitecto no sueña al concluir  la carrera, con construir grandes rascacielos, mover cantidades impresionantes de maquinaría y tierra, que la gente sucumba ante su portentosa obra, forrarse de dinero y ser premiado con el máximo galardón al talento artístico, el Premio Pritzker. Y no hay de qué avergonzarse, pues está en la naturaleza del ser humano el deseo de trascender a través de los tiempos, y no hay por qué negar que a lo largo de la historia, han existido eminencias en este mundo tan peculiar como lo es, el de la arquitectura.

Sin embargo, a medida que el tiempo avanza y miramos a nuestro alrededor, hay que preguntarnos si realmente el construir desmedidamente, es posible y recomendable, no sólo por egos si no por salud física y ambiental. Actualmente qué porcentaje de arquitectos están realmente conscientes de lo que pasa y qué porcentaje está dispuesto a cambiar el rumbo, no hablo de frenar totalmente la construcción, sino de modificar las conductas primarias, de comprometerse realmente con lo que acontece y dejar una huella bastante profunda en su campo, ya sea reutilizando el agua que extrae del subsuelo cuando se construye en suelos arcillosos como la zona centro de la ciudad de México y no sólo dejarla correr hacia las coladeras, o bien reutilizar material de supuesto desecho como objetos de recuperación, con destino de segundo uso, siendo exigentes con el uso de materiales libres de contaminantes, aplicando nuevas tecnologías que contribuyan a mejorar no sólo la calidad del aire, sino la salud de quienes habitarán el espacio.

Ejemplo de ello es Scott McCombs quien emprendió la labor de búsqueda más exhaustiva, hallar un elemento constructivo con el cual se pueda sustituir al concreto y al mismo tiempo erradicar por completo la contaminación provocada por los desechos de vidrio, el cual cuando es vertido a la tierra demora en descomponerse la fabulosa cantidad de “indeterminado”. Y con toda la investigación realizada creo la Green Stone, una piedra hecha a base de ceniza volátil, vidrio triturado e hilos de fibra de vidrio, este producto se creó en el año 2009, y para dar fuerza a su invento construyó el”Morrow Royal Pavilion in Las Vegas” por medio de su compañía constructora Real of Desing, una construcción con la que se ahorró más de 400,000 metros cúbicos en los vertederos, y que pretende concienciar al mundo de que es posible hacerle más ligera la carga al mundo.

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