METAMORFOSIS

 

Fotografía. María de la Luz Morales

 

Por María de la Luz Morales

 

La mariposa volaba, volaba la mariposa, con sus alas verdes y blancas y en las puntas pintas rojas…

Así lo canta Alberto Cortez en su canción “La mariposa”, que más que una canción es un poema dedicado a esta hermosa especie de insecto.

Al ir caminando por una de las calles de la delegación Iztapalapa, me llamó la atención ver reunidas a un grupo de personas que miraban fijamente a un árbol. El soto era pequeño y poco frondoso, así que me dí cuenta que lo que observaban con tanto interés, no era aquel arbusto, sino lo que había sobre sus hojas, me aproximé y pude presenciar el nacimiento de una bella mariposa.

Colgaba de su capullo luchando contra el viento, pataleando se desprendió de esa tela blanca que cubría su lindo cuerpo, el cual ella misma construyó hace ya algún tiempo.

Sus alas amarillas y frágiles se mostraron ante nuestros ojos, que la contemplaban emprender el vuelo.

Una de las personas ahí reunidas era la dueña del árbol y comentó que había tenido que transplantarlo a la calle, ya que pensó que tenía una plaga, hasta que se percató que esos gusanos eran pequeñas orugas.

Aunque es bien sabido que estos bellos insectos de grandes alas de mil colores, ayudan al proceso de polinización de las plantas y que a la vista son una especie hermosa que le da un sublime colorido a los jardines al revolotear de flor en flor, también pueden convertirse en una plaga, ante algunos frutos, especialmente esta clase de mariposa de alas amarillas con puntos obscuros en su borde.

Debido a que las orugas llegan alimentarse de leguminosas, repollo, brócoli y coliflor.

Este lepidóptero pertenecen a la familia pieridae que cuentan con más de 1.000 especies en todo el mundo, la mayoría pertenece a América tropical y  al Sureste Asiático. Cuarenta vuelan en Europa y veinticinco de ellas se localizan en la Península Ibérica.

La mayoría de ellas son de tamaño mediano. Sus crisálidas son alargadas y angostas y cuelgan de una tira sedosa que rodea su parte media.

 Cuando son huevos presentan una forma larga con las extremidades más estrechas y al convertirse en oruga durante el proceso de metamorfosis su cuerpo se cubre de pequeños pelos.

 Los machos de está especie carecen de escamas o llamadas científicamente androconias, que son lo que las hace ver aterciopeladas. El color de sus alas se debe a las capas de células que tienen, que son ricas en colorantes y las cuales se forman mientras la oruga está en el capullo, este proceso puede durar de tres a cinco semanas.

Una vez que sale de la crisálida, deberá de esperar a que sus alas se sequen para poder emprender el vuelo.

Sus patas son las encargadas de captar el sabor de  las flores y frutos y su pico es el instrumento que utilizan para sorber el néctar con el cual se alimentan.

Es importante que cuando veamos una mariposa, no intentemos atraparla por más bella que esté, ya que podríamos lastimarla e incluso llegar a matarla al quitarle parte de las escamas que cubren sus alas y que nosotros detectamos en nuestros dedos como una especie de polvo.

También es importante observar detenidamente antes de aplicar cualquier sustancia que ayude a eliminar plagas,  que no se trate de orugas que podamos dañar, e incluso es más recomendable que se eliminen las plagas con sustancias naturales y no químicas.

Así que procuremos que la vida de este lepidóptero y de otros, que no termine como la canción de Alberto Cortez, siendo capturada por un coleccionista, que de verla tan hermosa la llevó como una pieza valiosa, para una gran colección de selectas mariposas…

 

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