Un muerto bien frío

 

                                                              Fotografía: María de la Luz Morales

Por: María de la Luz Morales

Una de las tradiciones mexicanas que más me gusta y que acaba de pasar recientemente, es el día de muertos, por el deslumbrante colorido que le da el papel picado a los altares que se colocan en la mayoría de los hogares mexicanos, ese aroma tan delicioso a naranja y canela que esparcen las panaderías al sacar de sus hornos ese exquisito pan de muerto, espolvoreado de azúcar o de ajonjolí y que casi siempre acompañamos con un espeso champurrado de chocolate como el que suelen hacer las abuelitas. 

Además que es muy emocionante el adornar tu ofrenda o al menos en mi caso, me sigue resultando un lindo ritual, el colocar velas, frutas, dulces y comida que mis familiares difuntos vendrán a probar el 1 y 2 de noviembre y como cereza del pastel estos altares se aromatizan con flores de cempasúchil y con el incienso que se utiliza para limpiar el espacio donde irá colocada la ofrenda.

En diversos lugares de esparcimiento se llevan acabo estos días, talleres, concursos de catrinas, calaveras literarias y ferias de pan de muerto y chocolate; como es el caso de la delegación Coyoacán.

Así que por segundo año asistí a está feria de delicias culinarias en compañía de un grupo de amigos. Con la firme idea de comprarnos un jarrito de atole de masa y un pan muerto, llegamos al jardín hidalgo en donde este año se colocó parte de gran verbena popular que se hace en esta delegación.

Caminando entre los pasillos de los puestos, no sólo degustamos pan, sino también ricos tamales de cochinita en vueltos en hojas de plátano, acompañados de cebollita morada y chile abanero, además de cómpranos calaveritas de chocolate y dulces de coco.

Cuando pensamos que todos los puestos tenían el mismo tipo de comida, nos sorprendió ver un letrero que decía “ El dulce momento para disfrutar… helado de cempasúchitl “, mis amigos y yo nos volteamos a ver incrédulos y para que nadie más nos contara a que sabe, decidimos probarlo.

foto de instagram.

El helado lo podías pedir en barquillo o con una crepa. Su sabor es ligeramente amargo, aunque no es desagradable, cuando lo estás degustando es como si estuvieras masticando pétalos de esta inigualable flor mexicana, el aroma que percibimos cuando pasamos ante un ramillete de cempasúchil, se puede sentir en tu paladar.

Yo nunca había pensado que está flor de ornato, también podía ser comestible, así que me di a la tarea de investigar un poco de ella.

En la biblioteca digital de la medicina tradicional mexicana, encontré que el significado de esta flor en náhuatl es “flor de veinte pétalos” aunque también en los mercados es conocida como “flor de muerto”. Su color está compuesto  por tonalidades de amarillo y anaranjado.

Es originaria de México, habita en climas cálido, semicálido, seco y templado, llega a medir de 60 cm a 1m de altura y es muy aromática.

Los estados en los cuales se cosecha el cempasúchil son: Puebla, Estado de México, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, San Luis Potosí, Hidalgo, Morelos, Tlaxcala, y el Distrito Federal. Siendo el estado de Puebla el que produce  el 70 por ciento de la flor de todo el país.

Además de su uso ornamental para adornar los altares y las tumbas de los difuntos, en la antigüedad también se utilizó con fines medicinales y alimenticios.

En ciertos estados variaba su uso para curar ciertas enfermedades, además que en algunos sólo se utilizaban las ramas de la flor y en otros sólo usaban sus pétalos, los cuales podían ser hervidos para preparar una infusión o ser fritos para administrarlos de forma oral o local.

Las enfermedades que puede llegar a curar son diversas: padecimientos digestivos, fiebre, tos, catarro, gripa, bronquitis, inflamación del vientre, frialdad en la menstruación, cólicos menstruales, dolor de cabeza, entre algunas otras. Así como también a finales del siglo XIX se le consideró un afrodisíaco.

Hoy en día también la utilizan para cocinar criptas de queso panela y cempasúchil o tortitas de flor de cempasúchil.

Siempre que vayamos a utilizarlas para cocinar hay que lavarlas y desinfectarlas, y sobre todo estar seguros que están libres de pesticidas.

Ahora ya saben si quieren variar un poco en sus guisos o postres pueden utilizar está aromática flor para cocinar y también para aliviar alguna enfermedad, pero antes consulten a un especialista para saber si pueden utilizarla.

Así que la próxima vez que se encuentren con un letrero que diga helado de cempasúchil, no teman y anímense a probarlo. 

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