Dormir, vestir, descansar, viajar, comprar, dibujar, soñar…etc,  son unas de las miles de actividades que los seres humanos podemos realizar, mediante ellas expresar nuestro carácter y trascender a través de los tiempos. Pero que sería de todo esto sin que realizáramos la actividad básica de todo ser viviente, el comer, la comida no sólo figura dentro de una agenda diaria o como actividad social, en la que se puede degustar de ingredientes exóticos y de gran calidad o no, el ingerir un alimento constituye el 80% de la vida diaria, siendo el 20% restante, el consumo de agua, mediante esta acción tan simple garantizamos nuestra supervivencia ya que obtenemos los nutrientes que el cuerpo requiere para transformarlos en energía pura y así continuar en este planeta con salud.

Sin embargo cuando nuestro cuerpo no recibe los nutrientes naturales necesarios por no comer, este recibe señales de alerta y desemboca una serie de medidas extraordinarias para ponerse a salvo, todas ellas evidentes a nuestros ojos y muy comentadas hoy en día, empero ¿qué sucede si el cuerpo emite estas señales por que ha detectado un alimento de origen desconocido o  mejor dicho genéticamente manipulado?, ¿esas señales son tan evidentes o simplemente por conveniencia son ignoradas?.

Todos los organismos vivos están constituidos por conjuntos de genes que determinan las características que les hacen diferenciarse unos de otros. Alterando esta composición, los científicos pueden modificar las características originales de una planta o de un animal, transfiriendo el gen responsable de una determinada característica en un organismo, hacia otro organismo que incorporará dicha característica, dando lugar a un OGM (Organismo Genéticamente Modificado). 
Así, se puede transferir genes de plantas, bacterias o virus, hacia otros organismos, combinar genes de vegetales con otros vegetales, de vegetales con animales o incluso de animales entre sí. Las posibilidades son infinitas, de ahí el peligro de la utilización de esta tecnología sin límites, ya que los resultados superan completamente las barreras naturales que separan a unas especies de otras.

Cuando se altera el equilibrio natural de las cosas por consecuencia obvia de desataran un sin número de resultantes positivas o negativas que seguirán su curso indiscutiblemente. Las razones que los creadores de dicha modificación genética brindan al público consumidor, sólo se respaldan en la emergente escasez alimenticia, la rapidez y resistencia ante las inclemencias del clima, pero en ningún punto se antepone la seguridad hacia la salud, si bien es muy conocido que una especie que está hecha para beneficiar o sobrevivir, se determina a través de su fortaleza natural, siendo así que si algo sobrevive ante un “obstáculo” climático o de cadena alimenticia, es la especie más fuerte y que se ha determinado por selección natural para ser  fuente de nutrientes saludables, por lo que alterar la genética de algo sólo determina su debilidad y no asevera ser un factor que favorezca saludablemente al receptor, pues se antepone la eficacia a la nutrición completa. 

México hoy enfrenta la posición de admitir o no dichos OGM de manera legal mediante la empresa Monsanto, para con ello “beneficiar” un sector que ha sido olvidado por el mismo gobierno, el de la agricultura, y que ahora estudia la posibilidad de utilizar estos productos en nuestra tierra y así dar paso al avance  de la ciencia. 

Pero que hay detrás de todo esto, cuales son realmente las consecuencias que sólo han seguido el curso y que no han sido controladas a pesar de tener conocimiento de su existencia. En el vídeo que a continuación les dejamos muestra los alcances de dicha ciencia y que  para nuestro infortunio existe ya en México de manera ilegal.

 

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