Mucho hemos escuchado sobre el uso de focos ahorradores como una alternativa ecológica y económica para garantizar un consumo mínimo de la energía eléctrica, así mismo como un respiro a nuestro planeta tierra, pero ¿qué tan cierto esto?.

Se han preguntado que es lo que hace brillar con tal fuerza al tubo de vidrio, responsable de emitir la luz, pues bien, el agente emisor del destello lumínico es una pequeña cantidad de mercurio que para ser exactos se trata de 5 miligramos según lo recomendado por la Asociación Nacional de Fabricantes Eléctricos Norteamericana (NEMA, por sus siglas en inglés), sin embargo ¿a alguno de ustedes se les ha ocurrido leer la envoltura que contiene el foco al momento de comprarlo?, si es así notaron que no indica las precauciones que deben tomarse en caso que el foco se rompa, pues como bien se menciona por contener mercurio, este se convierte en un artefacto de manejo delicado ya que el sólo contacto con dicho elemento químico ocasiona reacciones negativas a la salud, ya que es un gas incoloro e inodoro se puede absorber sin percatarnos y provocar lo siguiente según la Organización Mundial de la Salud (OMS).:

“Temblores, trastornos de la visión y la audición, parálisis, insomnio, inestabilidad emocional, deficiencia del crecimiento durante el desarrollo fetal y problemas de concentración durante la infancia”, son algunos de los trastornos que ocasiona la exposición al mercurio, se explica en el documento de la OMS.

Por esta razón, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) recomienda esta guía de limpieza y disposición para lámparas fluorescentes:

 

1. En caso de que se rompa una lámpara fluorescente, abra las ventanas y salga del cuarto (evite el acceso) por lo menos 15 minutos.

 

2. Recoja todo fragmento del fluorescente que usted pueda, sin utilizar una aspiradora.

  • Use guantes de plástico para recoger el foco fluorescente (no utilice sus manos descubiertas).
  • Con mucho cuidado, saque los fragmentos y el polvo con papel o cartón tieso.
  • Limpie el área con una toallita de papel húmeda.
  • Puede utilizar cinta adhesiva para recoger el polvo y pequeños pedazos de la lámpara.

3. Coloque todo el material que usó para limpiar en una bolsa de plástico y selle la bolsa.

 

  • Si no hay otra opción de disposición o reciclaje disponibles y si su estado lo permite, selle el fluorescente usado o roto en dos bolsas de plástico y colóquelas en el basurero de afuera.
  • Lavase las manos después de tirar la bolsa.

Aquí les dejamos un vídeo que explica a detalle el uso y medidas.


 

Aunque en el vídeo se menciona que no corremos peligro alguno, tomen sus previsiones, no permitan que los niños jueguen con ellos, y en caso de un foco roto, sigan las indicaciones al pié de la letra, vale más la extrema precaución en un malestar sin solución, ¿no creen?.

Fuente: Focos ahorradores.

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