visión canina

 

 

Una de las características de los perros es que absolutamente todos, al nacer, son sordos y ciegos. Sin embargo, los oídos y los ojos comienzan a abrirse entre los nueve y los catorce días de edad, y no ven plenamente hasta la sexta semana de vida, aproximadamente.

Como los ojos del perro están muy separados, más que en el hombre, poseen una buena visión lateral y son capaces de ver buenos movimientos por su rabillo (ángulo externo del ojo) con más facilidad que los de una persona. Cabe destacar, que la vista del perro, aunque no sea su sentido más importante es más eficiente que la de una persona, al menos en el sentido de la visión a larga distancia, ya que el perro alcanza a divisar movimientos de hasta alrededor de unos 350 metros. Otro dato a tener en cuenta es que a los perros les cuesta más ajustar la distancia focal que a las personas y que su vista es mejor de lejos que de cerca. Los perros ven con menos detalles de lo que puede ver una persona.

El perro posee un ángulo de visión que ronda entre los 250 y los 290 grados, mientras que en el del hombre no sobrepasa los 210 grados; no obstante el campo binocular del perro es inferior a los 100 grados. Sus ojos son más aplanados que los del hombre, y más sensibles al movimiento y a la luz.

El tercer párpado que tienen los perros, también llamado membrana nictitante, sirve para mantener limpio el ojo; las lágrimas, producidas por las glándulas lagrimales, lo hidratan.

Al perro le dificulta hallar una presa quieta a cierta distancia, por lo que es necesario que ésta ejerza algún movimiento, para así ser identificada y perseguida, es decir, que una presa inmóvil, puede pasar desapercibida (el perro tiene una gran sensibilidad al movimiento). En muchos casos, determinados galgos, requieren tener la presa a la vista para poder perseguirla, mientras que otros, logran hacer uso de otros de sus sentidos, como por ejemplo, el Dogo Argentino.

Fuente: Visión del perro

Datos del autor:

tarjeta MVZ Selene Ballesteros

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