Jardines verticales.

 

Por: María de la Luz Morales

 

Hace unos cuantos días, mientras me dirigía a hacia una entrevista de trabajo, observaba a mi alrededor para no pasarme de la estación del metrobus en la que debía bajarme. Miraba por la ventanilla y contemplaba el sin número de edificios, que albergan: restaurantes, tiendas de novia, bares y oficinas que hay por esa gran avenida llama Insurgentes, mi vista se detuvo ante una gran construcción que es propiedad de uno de los hoteles cinco estrellas de esta ciudad. En el muro de su fachada lucen flores marchitas y lo que llegó a ser pasto verde hoy sólo quedan pedazos de él en tonos amarillos.

Efectivamente se trata de un jardín vertical, que por lo visto se a descuidado con el paso del tiempo, ya que mi mente se transportó hacía unos años en el que había pasado por este mismo lugar y recordó como había lucido cuando fue colocada por primera vez esta área verde.

¿No se supone que las empresas o autoridades que mandan colocar este tipo de pequeños pulmones es para obtener los beneficios que nos brindan las plantas al convertir el dióxido de carbono en oxigeno?

Creo que después de unos meses se les olvida el deber que tienen ante este tipo de construcciones, que como cualquier otro jardín necesitan cuidado y mantenimiento, vigilando que no le falte agua o que si se suministra de manera automática funcione correctamente el dispositivo.

Este no es el único caso que he observado de descuido en un jardín vertical, también en la calle 1ª cerrada de 5 de Mayo en el Centro Histórico de la Ciudad de México, después de cuatro años de haberse colocado el primer jardín vertical de América Latina, se puede observar sin vida esa serpiente de 350m2 del ingeniero Jaime Huerta.

Se invirtieron tres millones de pesos, su mantenimiento se llevaba a cabo mediante un sistema de riego por goteo, alimentado por dos tinacos de mil 100 litros y un sistema de bombeo controlado. La pregunta es ¿Qué le ha sucedido a este espacio público, si según datos contaba con mantenimiento que lo iba a ayudar a permanecer con vida?

Como empresas o ciudadanos, si deseamos ayudar a reforestar zonas verdes o hacer uso de la nuevas alternativas que existen para propagar el oxígeno, pensemos que no sólo se requiere la inversión de dinero para colocar estos jardines en alguna fachada, sino también la inversión de tiempo. 

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