La tos molona no me deja en santa paz…

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   Y mi “agüelito” me dice: Déjate de cosas y tráeme las cebollas moradas y unas  rajas de canela.

 Y como decimos por aquí donde manda capitán no gobierna marinero hago lo que se me manda, y es así que con la paciencia que sus años le dan, coloca un pocillo con agua y coloca unas rodajas de cebolla y unas rajas de canela, las deja hervir y ante mi asombro tal “menjurge” no huele del todo mal, sólo rezo por que el sabor no me haga una mala jugada.

cebolla morada

El té está listo!, y mi agüe lo sirve en una simpática tacita de barro, y le pone miel de abeja para endulzarlo, antes de beberlo me da las indicaciones pertinentes ante tal cura natural.

1. Abrigate bien.

2. Te metes a la cama y te arropas.

3. Tomate el té… pero mañana no te bañas ni sales temprano porque esto es muy caliente y te sacará todo!

Hago lo que se me indica y efectivamente el calor es bastante y al día siguiente mi pecho se siente cálido , pero la tos ha disminuido.

¿Pero por qué ha funcionado?

Pues bien la composición química de la cebolla es: miligramos por cada 100 gramos: hierro 0.50, potasio 178; calcio 34; silicio 8; fósforo 45; sodio 16; magnesio 4; cloro 2; calorías 44.

La cebolla contiene las vitaminas A, B, C. G Y E.

Alivia las enfermedades de los pulmones y bronquios, las funciones digestivas, estreñimiento; vigoriza y regenera la próstata, los ojos débiles; es tónico cerebral. Expulsa las lombrices intestinales y el insomnio.

Su característica de expectorante aunada a las propiedades anti microbiales  de la canela y el dulzor de la miel que también tiene lo suyo pues con sus propiedades anti-virales y anti-bacteriales, refuerzan el remedio que ni tan casero, ni tan de tomarse a la ligera, así como las tres recomendaciones emitidas por el experto (en este caso mi agüe) pues los bronquios se calientan de tal manera que un viento frío podría empeorar la situación.

Datos del autor:

tarjeta Arq yolanda

 

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