¿Tú cómo te sientes al ver que, cuando sales de casa y caminas por las calles de tu colonia, te encuentras con un cúmulo de basura que tienes que rodear, o cuando debes esquivar el excremento de un animal que dejó un dueño irresponsable?, ¿cómo te sientes cuando ves un camión que deja a su paso un rastro de humo que te provoca un estornudo? Tan sólo imagina que un buen día abres la ventana del cuarto más iluminado de tu casa esperando ver un hermoso paisaje lleno de luz y lo único que alcanzas a ver es una gran nube de humo gris. De verdad te has puesto a pensar ¿cómo te hace sentir ese panorama?

contaminacion

                                                                             Contaminación. Imagen de Terra.

Ahora imagina que vives en un lugar donde alrededor sólo hay árboles verdes y frondosos, donde sólo se escucha el cantar de las aves y se siente la armonía de la naturaleza.

Definitivamente ambos escenarios son muy distintos y si reflexionamos un poco seguramente las respuestas, a las preguntas que se plantean arriba, serán más negativas que si las planteamos para el segundo panorama. Sin embargo, para los que vivimos en las grandes urbes es muy difícil encontrar lugares que nos inviten a un momento de relajación y aunque en ocasiones intentemos encontrarlos puede que ese momento de paz no llegue por completo ya que nuestro estado de ánimo no depende del todo de nosotros sino también del medio ambiente.

Actualmente dentro de la psicología existe una rama llamada Psicología ambiental que se encarga de estudiar nuestro comportamiento con respecto al entorno, no sólo social, sino ambiental en el que vivimos.

Según esta rama de la psicología, algunos factores ambientales que influyen en nuestra conducta son:

  1. El ruido y las vibraciones: puede provocar irritabilidad o falta de concentración, aunque esto también dependerá de las características y personalidad de cada persona y del tipo de ruido.
  2. La temperatura y las condiciones atmosféricas: el clima de un lugar también es muy importante ya que, por ejemplo, se sabe que en lugares donde hace más frío hay un mayor índice de suicidios.
  3. Contaminación: puede provocar tristeza, insomnio y malestares físicos.

No cabe duda que cada uno de estos casos merece nuestra atención, sin embargo me enfocare en el tercer punto ya que es ésta, la contaminación, la que hoy en día nos está provocando tantos dolores de cabeza.

Según una investigación realizada por la Universidad Estatal de Ohio, está comprobado que vivir en lugares con altos niveles de contaminación, además de repercutir en nuestra salud física y metal, también tiene repercusiones en nuestra salud emocional. El estudio se realizó con ratones, los cuales fueron sometidos a condiciones similares a las que tienen  las ciudades en lo que a contaminación se refiere. Los resultados fueron muestras de depresión, ansiedad y déficit en el aprendizaje, además del ya muy conocido estrés.

En México no nos quedamos atrás en estos temas, ya que en la Universidad de Guadalajara (UdeG) también se han realizado investigaciones al respecto y concluyen que los altos índices de contaminantes pueden producir trastornos de personalidad, sobreexcitación, entre otros, sin mencionar los problemas de salud a largo plazo (como el cáncer, enfermedad que va en aumento sobre todo en ciudades con altos niveles de contaminación, según esta investigación).

 Aunque aún se investiga, también se cree que la contaminación podría tener manifestaciones negativas en la memoria, la atención y la conducta

Alfredo Feria Velasco, director de la División de Ciencias Biológicas y Ambientales de la UdeG, señala que uno de los factores responsables de estos daños en la salud son los hidrocarburos que generan los coches, los incendios forestales y la quema de llantas y basura, los cuales entran directamente al torrente sanguíneo, lo cual puede provocar graves daños en nuestro sistema.

Ahora sabemos que en ocasiones nuestro estado de ánimo además de estar ligado a otros factores, también está sujeto al medio ambiente en el que vivimos, desafortunadamente será muy difícil controlar, como individuos, la situación atmosférica que se presenta día con día en nuestras ciudades, mas no por eso debemos dejar que “los demás” se encarguen del problema. Como en todos los problemas que se presentan en una sociedad, cada persona podemos aportar un poco de ayuda para contrarrestar el problema de la contaminación y con el conjunto de todas esas aportaciones el problema irá disminuyendo poco a poco. 

¿Qué podemos hacer?

Para contribuir al mejoramiento de nuestro ambiente no necesariamente debemos gastar mucho tiempo o dinero, con simples acciones como depositar la basura en su lugar, utilizar medios de transporte no contaminantes, disminuir el uso de automóvil, disminuir el uso del claxon, levantar el excremento que tu mascota deja en la calle, etc.,  podemos mejorar nuestro entorno y por ende nuestra estado de ánimo para vivir más felices.

Tú también reflexiona cuál es la sensación que te provoca salir de casa y ver a tu alrededor, seguramente te darás cuenta de la diversidad de formas que existen para hacer más agradable tu entorno.

 

Para saber algo más del tema:

UNAM

Son como somos

Ecología verde

Datos del autor:

tarjeta Denyse

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