El agua siempre ha sido y en estos tiempos será un factor decisivo para hundir o salvar pueblos enteros, para enriquecer a unos cuantos y ver morir a muchos, víctimas de la ya muy conocida por estos días, la privatización, término elegante para disfrazar en la mayoría de los casos, actos de corrupción y abuso con la finalidad de obtener algún recurso que por ley debe ser compartido, en el caso del agua los ejemplos sobran por desgracia, algunos de ellos los siguientes:

Nestlé: “No debería haber acceso público al agua”

La empresa mundialmente conocida, se ha ido apoderando poco a poco de la fuentes naturales de agua para con ello abastecer su amplio (por desgracia) mercado de consumidores de agua embotellada, a quienes le venden la idea humanitaria de una imagen empresarial comprometida con el bienestar de las personas y el mundo, en el documental podrán observar los verdaderos métodos y consecuencias de este consumismo desmedido.

Y así varias casas embotelladoras nos venden un recurso que dista mucho de ser ilimitado y que nos pertenece literalmente a todos…

El siguiente cortometraje animado retrata de una forma bastante gráfica el significado puro de la palabra privatizar y lo acontecido por el año 2000 en el pueblo de Cochabamba, Bolivia en la que se desató una guerra por parte del pueblo para evitar que la privatización del líquido vital llegara a su consolidación, esta lucha fue conocida como “La guerra por el agua en Cochabamba”, en la que el gobierno concedía permiso absoluto al consorcio “Aguas del Tunari” para explotar la zona y con ello desarrollar un supuesto proyecto que no quedaba del todo claro para los habitantes, el contrato con la empresa de origen Inglés  afectaba la economía en gran medida del pueblo cochabambino.

Estos dos ejemplos son apenas un ápice de la realidad que se oculta tras los anuncios resplandecientes de un producto, que lejos de contribuir al crecimiento común para lograr mayores alcances son utilizados para lograr de una forma inmediata el recurso económico a costa de lo que sea. Quizá debiéramos pensar de una manera diferente, dejar de lado que la imagen estilizada y contemporánea del consumo líquido a través de la compra de botellas de agua, por qué no ver ahora desde una perspectiva más saludable tanto para tú bolsillo como tú cuerpo el portar tu recipiente con el agua que consumirás y rellenarlo las veces necesarias y así disminuimos el número de la demanda.

El agua es nuestra debemos percibirla y respetarla como tal.

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