“Pies pa’ qué los quiero si tengo alas para volar”

Frida Kahlo

Wright

Aprendiendo a volar. Imagen biográfica.

Y es así volando como la ciencia ha hecho un importante avance de ambiciosos objetivos, los beneficios de este aporte no sólo comprende al ser humano, pues apuesta por la eliminación total del uso hasta ahora “necesario” oro negro como combustible de las máquinas que actualmente hacen de nuestro día a día un tanto menos complicada, como por ejemplo el avión, que desde su aparición ha surcado los cielos con diversas finalidades, y en esta ocasión las alas que han cortado los aires para transportarnos prescinden de un motor impulsado por dicho combustible que a la larga ha sido parte de la gran cadena de contaminación, cambiando este por celdas solares.

Se trata de Impulse, un prototipo de calidad Suiza que ha logrado completar 26 horas continuas sin gota de combustible, el sol ha sido su único impulso tal como su nombre lo indica, pues sus inventores ( Bertrand Piccard y André Borschberg, el piloto) han comprendido que  la capacidad energética del astro solar no solo puede sentar sus bases y límites en un calentador solar, las miradas de los gobiernos ya están sobre este impresionante avance de la tecnología y eficiencia energética, del cual esperamos resultados positivos no sólo a nivel comercial, pues representa una verdadera disminución en el uso de contaminantes.

Solar-Impulse-Airbus-A340-automovil_PREIMA20120605_0181_35

Impulse. Imagen Prensa libre

Como única fuente energética, el aparato, que no necesitó más que 90 metros de carrera para despegar, utiliza unas 12.000 células fotovoltaicas que cubren sus alas y alimentan cuatro motores eléctricos de una potencia de 10 caballos cada uno. También permiten cargar las baterías del avión que lo propulsan por la noche.

“El objetivo es volar sin combustible y mostrar que podemos ser mucho menos dependientes de la energía fósil de lo que se cree normalmente” , explicó Piccard.

 

 

 

 

 

 

 

Datos del autor:

tarjeta Arq yolanda

Anuncios