Existen enfermedades crónicas y graves, así como algunas dolencias asociadas a la edad avanzada, son las causas más habituales por las que un veterinario puede recomendar practicar la eutanasia a su perro.  Sin embargo, para los dueños del animal implica intensos sentimientos de culpabilidad y tristeza.  El momento de despedirse de un amigo que ha compartido muchos años de nuestra vida es muy duro y frustrante, pero aún más si su muerte depende de una decisión nuestra porque hay que practicarle la eutanasia. Las dudas y el remordimiento surgen de manera inevitable en estas situaciones.

Cuando el veterinario plantea a los dueños de un perro enfermo practicar la eutanasia con el fin de evitar su sufrimiento, son varias las dudas que se formulan. Algunas de las preguntas más habituales que se hacen los dueños en esta crítica situación son las siguientes:

¿Haré lo correcto si decido practicar a mi perro la eutanasia?

 Hay que tener en  cuenta que cuando el Médico Veterinario  plantea la posibilidad de practicarla   porque está seguro de que el perro padece dolor y el desenlace es inevitable y cercano. La calidad de vida de un animal enfermo o que sufre graves problemas físicos asociados a la edad avanzada disminuye de manera drástica. Recordándoles que también ellos como Médicos cuentan con una ética profesional por lo que no lo mencionarían en caso de que no fuese necesario, ya que, algunos  de los pequeños  dejan de andar, se hacen sus necesidades en casa, padecen fuertes dolores, pierden la vista y el oído. En esta situación, lo correcto es evitarle a nuestra mascota  el padecimiento. Por ello, aunque sea una decisión dura y muy dolorosa, no debemos sentirnos culpables por buscar el bienestar del  mismo.

¿Sufrirá mi perro con la eutanasia?

    La eutanasia terapéutica se denomina así porque su principal finalidad es evitar dolor y sufrimiento al perro.  La palabra eutanasia procede del griego y significa “buena muerte”.

“Un animal al que se le practica la eutanasia no debe sufrir nada en absoluto. Debe quedarse dormido de manera serena. “Hoy en día, hay técnicas que permiten que el perro no sienta ni siquiera el pinchazo necesario para inocular la sustancia que sirve para practicar la eutanasia”.

Acompañarlo o no durante el proceso

El hecho de que el perro se sienta acompañado en sus últimos momentos es importante. Aunque no sienta dolor ni sufrimiento cuando se le pone la inyección, hay que tener en cuenta que se encuentra en un lugar extraño, la clínica veterinaria, donde muchos perros se sienten nerviosos.

La compañía de su dueño le tranquiliza y aplaca sus temores. El perro no es consciente de que se le practicará una eutanasia, pero puede tener miedo a que le hagan daño. Es recomendable acompañar al perro en sus últimos momentos para que no se sienta solo.

Nosotros como propietarios sabemos  que es el momento del adiós y que pasarán una situación dura y difícil, pero aunque resulte complicado, conviene que estén con el. Para los dueños es importante decir adiós a su perro y tener la sensación de acompañarle en el momento de morir. De esta forma, el duelo es más fácil de superar. Será muy reconfortante que los dueños sepan de primera mano que su amigo no sufrió al morir, sino que se durmió con tranquilidad. Así podemos ser conscientes de que hemos contribuido con nuestra decisión a que el perro deje de sufrir y se vaya con dignidad y paz.

 

¿Puedo llevarme los restos de mi perro tras la eutanasia?

 Los dueños del perro se pueden llevar el cuerpo para enterrarlo y rendirle un homenaje. El hecho de poder hacer este último, por sencillo que sea, ayuda a superar el duelo por la pérdida del perro. Otra opción es que el Veterinario lo mande incinerar y hay opciones pues ya se cuentan con paquetes por parte de empresas dedicadas a esto en dónde se tiene la recuperación de cenizas.

    La Fase del Duelo

Esta es la parte mas dura pues la muerte de un fiel amigo, como es el de nuestra mascota, marca a las personas que la viven. En ocasiones, hay quienes comparten hasta 16 años de su vida con el animal, todo un recorrido lleno de experiencias en las que se estrechan fuertes lazos de amistad.

Es lógico que una persona que ha perdido a su perro se sienta triste, deprimida e inapetente. Estas sensaciones forman parte del duelo por la muerte de un ser querido. Cada persona asume la muerte de sus seres queridos a un ritmo diferente. Quienes pasan por esta experiencia pueden necesitar más o menos tiempo para normalizar de nuevo su vida y sentirse menos tristes. Pero en ocasiones es inevitable y debemos recordar que todas  las decisiones como dueños responsables son por el bienestar de aquella gran mascota que más  que eso, se convirtió en un gran amigo y compañero de vida.  Esperamos que sea de utilidad esta información para cuando llegue el momento de despedirnos, recuerden que todos cumplimos un ciclo en la vida.

la muerte del amigo

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tarjeta MVZ Mildred Martínez

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