“Un crimen contra la humanidad

La diputada Beatriz Escudero se opone al aborto de los fetos donde se detecte discapacidad futura porque no hay que discriminar a los nacidos ni a los no nacidos.

Hay que fijarse bien en lo que dice la diputada: no debemos prohibir a un discapacitado que pueda disfrutar de su condición. Sobre actitudes como las de la diputada tendría que proponerse la aplicación de alguna variante de lo que se conoce como crímenes contra la humanidad.

A pesar de lo que sostiene Gallardón esta no es una reforma ideológica convencional, que pueda mutarse en la próxima legislatura. Esta es una reforma que rompe el consenso público sobre los derechos humanos en Occidente.

Si alguien deja nacer a alguien enfermo, pudiéndolo haber evitado, ese alguien deberá someterse a la posibilidad, no solo de que el enfermo lo denuncie por su crimen, sino de que sea la propia sociedad, que habrá de sufragar el coste de los tratamientos, la que lo haga. Este tipo de gente averiada alza la voz histérica cada vez que se plantea la posibilidad de diseñar hijos más inteligentes, más sanos y mejores. Por el contrario ellos tratan impunemente de imponernos su particular diseño eugenésico: hijos tontos, enfermos y peores.”

Autor Arcadi Espada

Textos como este, son un ejemplo de la gran barrera a la que se enfrenta la inclusión y accesibilidad, La barrera humana o de trato humano.

Todas las barreras que se engloban dentro del trato humano,se basan no en un análisisreal o a conciencia deltema,sino en argumentos que se sustentan en un:

“Eso no me va a pasar a mi” o “Eso no me paso a mí, no es mi problema”

Pero a su vez este argumento esconde hábilmente la gran excusa:

“Eso, no me está pasando  a mi”

Podríamos preguntar, ¿Qué cualidad humana nos permite tener esamentalidad?
Y existen personas que nos darían una respuesta, del todo subjetiva, pero ninguna es suficiente para cambiar el hecho de que la discapacidad es una característica intrínseca a la naturaleza humana.

Y en este punto debemos aterrizar la cruda verdad, es muy difícil cambiar la actitud de una persona que piensa como el periodista que escribió este texto, entonces, para lograr minimizar la barrera de trato humano, los esfuerzos deben enfocarse a la raíz, y es que la barrera humana no gira alrededor de actitudes,sino en pequeños detalles que empiezan por el uso de las palabras.

Empezando por los términos:

Discrimacion con palabras

Imagen: Esteban Baez.

“El poder de las palabras.

Cuando iniciamos los trámites para lograr el Certificado de Minusvalía de mi hijo, recuerdo ver a mi marido cabecear contrariado sobre los formularios y cuestionar el empleo del término “minusvalía”. El departamento encargado de aquella gestión llevaba por nombre “Sección de Calificación y Valoración de Minusvalideces”. Era 2005 y ese mismo encabezado se repitió en diferentes trámites y renovaciones posteriores. Hubo que esperar al año 2011 para recibir el primer documento donde la palabra “Minusvalideces” apareciera sustituida por “Discapacidades”.

Autora: Carmen Saavedra 

Tomemos por ejemplo una palabra ampliamente utilizada, minusválido, y realmente debemos detenernos aquí porque muchos de nosotros la utilizamos, pasando por alto el significado que encierra la palabra minusválido: de menos valor.

¿Dentro de que estándar estamos, que nos da una “superioridad” para poder utilizarla?

Y es que no existe estándar tal que nos exente de nuestra naturaleza humana, y sin embargo minusválido es una palabra cotidiana, en nuestras platicas, en nuestros discursos, en nuestros medios masivos de comunicación, en nuestras leyes y formas para llenar.

Se puede argumentar que es una palabra que se usa muchas veces, sin la intención de ofender, pero lo cierto es que lleva una ofensa dentro del hecho de que se usa.

Además de “minusválido”, existen muchas otras palabras que disminuyen el valor de una persona por tener una discapacidad:

Inválidos, disminuidos, incapaz, lisiado, cojo, cieguito, sordito, retrasado, mongolito, deficiente… discapacitado.

Discrimacion con palabras

Toma de pantalla de la cuenta de twitter oficial de Joaquín López Dóriga, cuenta que actualmente esta alcanzado 2,500,000 seguidores 

Ahora, detengámonos también con la palabra “discapacitado”, se deriva de la palabra discapacidad, (sin la capacidad de) que es la más aceptada a nivel internacional para englobar la temática, entonces surge la pregunta, ¿Por qué discapacitado esta mal?

La respuesta es que “discapacitado” es un término que no antepone la calidad humana, de una persona.

vandalismo urbano

Imagen vandalismo

En otras palabras, al decir o escribir discapacitado, estamos disminuyendo la calidad humana de una persona por una de sus característica. Lo correcto es “persona con discapacidad”: una persona con una de las tantas características propias de la naturaleza humana.

Video: “El termino correcto es ‐Persona con discapacidad‐” 

En México, el gobierno a través del CONADIS promueve el uso correcto de términos y trato humano y de respeto hacia las personas con discapacidad a través de dos documentos de fácil acceso:

“Como tratar a una persona con discapacidad”  

“Como se debe y NO se debe decir”  

Debemos plantearnos con frialdad, que todo esfuerzo hecho, en cualquiera de los rubros que nos permiten lograr la inclusión se ve severamente diezmada cuando la persona con discapacidad se enfrenta a estas palabras que disminuyen, su imagen personal y su autoestima; Y que la mejor herramienta con la que contamos, es la difusión de la información.

“Tener características biológicas diferentes y funcionar de forma distinta a como lo hace la mayoría cuantitativa de la población, no debería calificarse como problema.

Se ha venido utilizando esta expresión como una alternativa a todos esos otros términos tan contundentes y cargados de negatividad como disminuido, inválido o discapacitado. Parece representar (de forma completamente errónea) una forma más delicada de designar a las personas con diversidad funcional. Muchas veces somos las propias familias quienes empleamos esta expresión, porque la forma en que se nos ha educado respecto a la discapacidad, nos ha convencido de que tener un niño con estas características significa realmente tener un problema y vivimos su llegada al mundo como una tragedia.

No podemos permitir que nuestros hijos escuchen continuamente a su alrededor referirse a ellos como “el niño del problema”. Acabará convirtiéndose en una profecía autocumplida porque, si se les designa así, acabaremos convenciéndoles de que realmente tienen un problema. Y ese, y no otro, será su auténtico problema.”

Fragmento “El poder de las palabras”

Autora: Carmen Saavedra

Datos del autor:

Carpeta en linea:
Pagina de Acohua “Todos entran” 
(accesibilidad arquitectonica):

tarjeta Arq. Esteban

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