Nos es muy fácil decir que no tenemos una discapacidad y mucho más fácil nos es identificar una discapacidad ajena, y en ese hecho mantenemos una alienación, no a la discapacidad, sino a una de las diversidades humanas a las que no pertenecemos.
Y es en esta distancia que trazamos entre nosotros y la diversidad humana donde se origina la discriminación.

Discriminar se define en el diccionario como:

“Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, de sexo, de clase social o casta u otros motivos ideológicos // Separar, diferenciar una cosa de otra”

Sin embargo se podría definir la discriminación por su origen, es decir, el (mal) trato humano resultante de la suma del desentendimiento de otro ser humano; disfrazado de razón, lógica y hasta conocimiento.

En el 2013, la principal causa de denuncia de discriminación en México atendida por el CONAPRED (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación) fue en el tema de discapacidad referente a quejas, mientras que la condición de salud encabeza la recepción de reclamaciones en el mismo periodo. 
Los expedientes de quejas investigan las presuntas conductas discriminatorias que están relacionadas con particulares, mientras que en el caso de las reclamaciones, los procedimientos se siguen en contra de servidoras y servidores públicos de carácter federal. 

Aunque el tema central sea la discapacidad, nunca debemos pasar por alto que la discriminación no es un acto que va en contra de un grupo de personas, sino que va en contra de todo el conjunto de la humanidad, es quizás prudente decir que la discriminación es una discapacidad social colectiva.

En base a esto, ya hemos aterrizado en artículos anteriores que cuando un inmueble carece de accesibilidad esta en otras palabras está discriminando a los usuarios (con discapacidad) al negarles el acceso y desplazamiento autónomo, sin embargo las barreras que han presentando los edificios no siempre han sido físicas y la discriminación social ha estado presente históricamente.

Por ejemplo, durante mucho tiempo en los Estados Unidos de Norteamérica, se negó el acceso a la escuela a las personas de raza negra, basado en la falsa creencia de una supuesta inferioridad con respecto a la raza blanca, una creencia que fue usada como razón, lógica y por ende conocimiento; ciertamente las escuelas estadounidenses, arquitectónicamente hablando, no contaban con barreras arquitectónicas que hicieran distinción alguna entre una persona de raza negra o raza blanca, y sin embargo el acceso era restringido para un sector de la humanidad. Bien, pues de esa magnitud es la barrera de la discriminación.

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Protesta en contra de la integración escolar de la comunidad negra de los Estados Unidos 1959 Imagen 

En este ejemplo podemos distinguir un problema actual de la accesibilidad arquitectónica e inclusión de las personas con discapacidad a la sociedad; ¿Puede la arquitectura ser realmente funcional-accesible si contiene, no a una sociedad diversa, sino a toda una diversidad de ideologías falibles de ella? Es decir, ¿qué tanto valor real tiene eliminar una barrera arquitectónica, hablando ya del tema de la discapacidad, si no se remueve la barrera de la discriminación?

“El pasado martes 7 de enero Lucero Márquez, joven ciega que se apoya en un perro guía para su movilidad y quien señaló en diciembre pasado la falta de accesibilidad en locales de los restaurantes Bisquets Obregón donde le pusieron trabas para entrar con su perro de servicio, acudió al Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación en la Ciudad de México (Copred), organismo del gobierno del Distrito Federal que entró en contacto con ella a raíz de la denuncia que hizo en Dis-capacidad.com y Twitter sobre esta situación en sucursales del restaurante Bisquets Obregón.”

Este ejemplo reciente es bastante adecuado para explicar el punto de este artículo, ¿Dónde está la falta de accesibilidad en este caso? De que otra manera puede un inmueble restringir el acceso a una persona con discapacidad visual con su perro de servicio más si no es negándoselo; es decir, un perro de servicio no requiere adaptaciones arquitectónicas para su acceso pues la función de este es orientar a la persona con discapacidad visual a pesar de las barreras físicas que pudieran impedirle el desplazamiento a la persona, pero, es imposible que el perro de servicio vaya a donde se le restringe el acceso.

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Imagen del artículo sobre la discriminación hacia una persona con discapacidad visual y su perro de servicio descrito a fondo en Dis-capacidad.com

Lo ameno de este caso en particular, es que puso en foco de alerta esta situación a la empresa que le negó el acceso que en sus puertas tiene un letrero en pro de la no discriminación; teniendo como desenlace una reimpresión de sus carteles de no discriminación agregando en ellos que en sus locales se permite el libre acceso a animales de servicio que acompañen a personas con discapacidad.

Un paso en la dirección correcta para eliminar este tipo de barreras.
Es innegable entonces, que para lograr una accesibilidad integral no se puede separar las soluciones técnicas de las soluciones humanas; porque en realidad, la discapacidad nunca ha sido un problema sino mas bien nuestra capacidad de poner barreras en la aproximación del trato humano.

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(accesibilidad arquitectonica)
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