El espacio es una continuidad; concebimos un principio para este a partir de la perspectiva de estar en nuestro punto de partida, es decir, nuestra posición o lugar actual.
Y aunque pareciera que el mundo empieza en donde estamos colocados, si nos desplazamos en una línea recta en cualquier dirección, eventualmente nos encontraríamos de nuevo en nuestro punto de partida, de eso se trata a grandes rasgos la continuidad del espacio.
Pero el espacio construido, las vivienda y edificios, poseen una -continuidad finita-; que nos permite un desplazamiento dentro de ella, y es a través de este desplazamiento que se nos revela el espacio y se vuelve útil para nosotros; es la continuidad aquello que da sentido a un espacio.
A su vez, esa –continuidad finita- de nuestros inmuebles se suman a una continuidad también finita pero más compleja; la de la ciudad, y de igual forma es esa continuidad finita a mayor escala la que permite el desplazamiento humano y que nos muestra la ciudad haciéndonosla útil, habitable y disfrutable.
Los esfuerzos de accesibilidad se han concentrado en la etimología obvia de la palabra; brindar acceso al espacio. Sin embargo, la naturaleza del espacio construido y el no construido (es decir, el contexto físico natural) nos demuestran que no es suficiente con solo entrar: Es necesario desplazarse en el espacio.
La creciente concientización sobre la necesidad de brindar accesibilidad arroja una ciudad con islas de espacios accesibles, desplazamientos finitos rodeados por un borde para la autonomía de muchas personas; Espacios aislados no conectados (aun) realmente con la ciudad, como el siguiente ejemplo:

 

Imagen: Un ejemplo cotidiano en nuestras ciudades de la falta de continuidad, es en los cruces de calles, en donde de un lado de la banqueta existe una rampa pero del otro lado de la calle, no existe otra rampa que coincida con ella para recibir a la persona que está cruzando la calle, es decir, no hay coherencia en la propuesta; es abrumador la cantidad de ejemplos similares a este. Imagen

Imagen: Un ejemplo cotidiano en nuestras ciudades de la falta de continuidad, es en los cruces de calles, en donde de un lado de la banqueta existe una rampa pero del otro lado de la calle, no existe otra rampa que coincida con ella para recibir a la persona que está cruzando la calle, es decir, no hay coherencia en la propuesta; es abrumador la cantidad de ejemplos similares a este. Imagen

Para las personas con discapacidad, la ciudad tiene en su interior muchos puntos en donde se termina el mundo. El siguiente ejemplo es propio de las estaciones de Metrobus en la Ciudad de México, que aunque tienen un lenguaje accesible a su interior, lo terminan abruptamente sin advertir, por ejemplo a las personas con discapacidad visual, acerca de que sucede fuera de un espacio.

Fin e inicio de estación de metrobus Balderas, se puede ver la línea de pavimento táctil guía, que termina abruptamente sin indicar un fin o un inicio. imagen

Fin e inicio de estación de metrobus Balderas, se puede ver la línea de pavimento táctil guía, que termina abruptamente sin indicar un fin o un inicio. imagen

 

Video Vine: “GDF llevas a las personas con discapacidad visual aquí, ¿Y después?” Muestra la misma estación pero, sin valerse de imagen.  https://vine.co/v/MF7x5BBYAgx

Entonces, siempre constante debe ser la tarea de concientizar acerca de dar continuidad a los esfuerzos de accesibilidad ya construidos –Vincular y si es necesario reparar las propuestas que no son útiles- e ir más allá del concepto de dar acceso, sino de dar un espacio continuo para todos, re nutriendo (de sí mismo) el concepto mismo de la escala arquitectónica del diseño universal.

 

Datos del autor:

 

Carpeta en linea

 

Pagina de Acohua “Todos entran” 

 

(accesibilidad arquitectonica)

 

tarjeta Arq. Esteban